BIENVENIDOS

Comienza aquí la andadura de este humilde blog que pretende ser útil para todas aquellas familias que estén pensando pasar unas vacaciones en la Isla Esmeralda. En él intentaré reflejar mi experiencia tanto en la organización del viaje como durante la estancia en Irlanda. Espero que lo que os voy a ir contando en este blog sirva para que podáis disfrutar tanto como lo hicimos nosotros.
Mi intención es daros información útil sobre la vida diaria en Irlanda para vivir una inmersión lo más profunda posible en el país. Así mismo, os explicaré, lo más detalladamente posible, las rutas que hicimos a lo largo y ancho de casi toda su geografía, para que, vayáis los días que vayáis, podáis utilizar esta información para organizar alguna visita que otra.

Para empezar os diré que somos una familia de cuatro: papá, mamá, una niña de 13 y un niño de 11. Al viaje nos acompañó una buena amiga de la familia. Cinco en total. Hemos viajado al extranjero en otras ocasiones (tengo en mente hacer una guía de nuestro viaje a Suffolk, Inglaterra) pero creo que Irlanda merece este blog, por cuánto nos ha gustado y lo reciente del viaje.
Era la primera vez que viajábamos a Irlanda y queríamos aprovecharlo al máximo. Os juro que lo hice así: abrí Googlemaps, me puse la isla delante, y pensé... ¿dónde puedo ir para ver lo más posible? Descarté Irlanda del Norte porque ya conocemos Gran Bretaña, sus costumbres, gentes, acentos, moneda, comidas, ... Ya sé que es un motivo absurdo, pero tampoco podíamos hacer la isla de Norte a Sur, Este y Oeste. Así que decidimos quedarnos con EIRE. Marqué tres zonas, Noroeste, Sur y Centro-este, pensando en pasar una semana en cada zona y unos días en Dublín. Una amiga me habló de Connemara cuando le señalé el noroeste, así que buscando lugares más o menos poblados, fui recogiendo información de Clifden, el primer pueblo-base de nuestra expedición. También me confirmó que al Sur la zona más turística y visitada era el Anillo de Kerry (yo ya había estado curioseando algo sobre Killarney). Y, finalmente, por mi cuenta y riesgo pensé que Kilkenny sería un buen sitio para recalar en el centro-este, de camino a Dublín, cerrando el círculo.

Decididas las zonas, el viaje quedó cerrado:
- 7 días en Clifden, cerca del Parque Nacional de Connemara.
- 7 días en Killarney, en un extremo del Anillo de Kerry.
- 7 días en Leighlinbridge, cerca de Kilkenny y de la costa sureste.
- 5 días en Dublín.
Las imágenes que os iré poniendo las hice durante el viaje. Irlanda es un paraíso para llevar una cámara encima.
 
 
 

VUELOS y AEROPUERTOS

Una vez decididos los sitios en los que buscar alojamiento para cada semana, lo primero que hicimos fue echar un vistazo a los vuelos. Siendo Irlanda el destino, las opciones están claras: si no quieres gastarte un dineral, Ryanair o Aer Lingus. Y que no os engañen: no hay gangas en verano si tu destino es tan popular como Irlanda.
Para que tengáis una idea clara de los tiempos, miramos a principio de abril sin saber la fecha exacta del viaje, por algún sitio hay que empezar. Así nos dimos cuenta de que existían bastantes aeropuertos operativos aparte del de Dublín que ofrecían conexiones con Sevilla o Málaga (no sé si os he aclarado que vivimos en Córdoba). Después de sopesar todas las opciones, decidimos volar desde Málaga a Knock, cerca de Connemara y Clifden, nuestro primer destino. La decisión del lugar al que llegaríamos no sólo la tomamos pensando en la cercanía a Clifden. Teniendo en cuenta que el check-in en los alojamientos, normalmente, es en sábado, nuestra prioridad era aprovechar al máximo los siete días en el lugar de destino. Había vuelos más baratos que el que al final cogimos, pero ello suponía hacer noche en un hotel, coger el coche de alquiler muy tarde o perder casí todo el primer día de alojamiento. Quizás alguno de vosotros se plantee empezar la organización del viaje buscando alojamientos, pero nosotros consideramos que de esta manera, sabiendo el vuelo, podríamos concretar mejor fecha y hora de llegada con el propietario.
En cuanto a la compañía, he volado con las dos mencionadas. Nunca he tenido el más mínimo problema con ninguna de las dos, ni retraso ni sobrecostes ni nada parecido. Tampoco viajo todos los meses. Sí tengo la sensación de que con Aer Lingus el trato ha sido más agradable. Con Ryanair da la sensación de que vas en un autobús con alas, aunque yo creo que hoy en día eso es lo normal en las "lowcost".
Dicen que la fecha en la que se compra el billete con el precio más bajo está entre tres y cuatro meses antes del vuelo. La verdad es que para viajar a mitad de julio, la diferencia de precio entre principio de abril, cuando empecé a mirar, y mitad de mayo, que es cuando compré los billetes, era considerable. Cuanto antes mejor. Yo los saqué aproximadamente dos meses antes del vuelo.
Hicimos el vuelo de ida y de vuelta con Ryanair. 150 euros ida y 120 vuelta. En el precio van incluida una maleta grande (yo considero que 35 euros por facturar la maleta no es dinero con el desahogo que esto supone y pensando que normalmente traes más cosas de las que llevas) y reserva de asiento, unos 5 euros por persona (ya hemos tenido alguna mala experiencia con este tema-no me gusta nada tener que correr como loco para poder ir sentados junto a nuestros hijos)
La ida la hicimos al aeropuerto de Knock, al norte de Galway, y la vuelta desde Dublín. ¿Por qué acabar en Dublín? Muy fácil. No me hace ninguna gracia tener que jugármela viajando el último día directos al aeropuerto, puede ocurrir cualquier cosa y perder el vuelo. Siempre procuramos dejar para el final el alojamiento en el que no necesitamos el coche para ir al aeropuerto, mucho menos tener que hacer muchos kilómetros. Hicimos lo mismo en Gran Bretaña, en Londres, y en París. Sí hicimos lo contrario cuando estuvimos en el Lake District y Edimburgo, cuando nos desplazamos desde aquí hasta Manchester para coger el vuelo. La verdad es que fuimos muy valientes, pero íbamos sin niños y en tren, con lo cual la cosa cambiaba.
 
 
Estuvimos pensando en el aeropuerto de Shannon. Está más lejos de Clifden, pero los precios parecían mejores, aunque al final nos decidimos por el de Knock. Shannon es una muy buena opción para todo el centro, suroeste e incluso sureste de Irlanda. Está junto a una autovía, un lujo en este país, con lo que al final aunque esté más lejos de vuestro alojamiento, se ahorra en tiempo de carretera. Ya contaré lo que supone conducir aquí. Si váis a viajar a Cork, Killarney, Limerick, Kerry...incluso Galway, el aeropuerto de Shannon es perfecto.

AUTOMÓVIL

Hay dos automóviles de los que hablar en este apartado: el propio y el alquilado.
Como donde vivimos, Córdoba, no hay aeropuerto con vuelos a Irlanda (ni aeropuerto con vuelos), en cada viaje nos surge la duda de cómo trasladarnos desde nuestra ciudad hasta el aeropuerto. El precio del tren hasta Madrid, que es donde hay más vuelos y más baratos, hace que acabemos pagando un vuelo más caro en un aeropuerto más cercano, compensando esto con el hecho de viajar en nuestro propio coche. Así ahorramos un dinerillo y además aumenta la posibilidad de encontrar vuelos a horas en las que no hay tren, a la ida o a la vuelta.
Hace unos años, el parking cubierto de AENA salía por un ojo de la cara, por lo que recurríamos a empresas que te recogen el coche en el aeropuerto, cuando vas a salir, y te lo devuelven cuando vuelves del viaje. Suelen ser empresas que aparcan el coche en recintos propios a las afueras de las ciudades. Es muy cómodo porque tú mismo te llevas a la terminal de salidas, un señor muy amable recoge tu coche cuando has sacado las maletas, viajas y, cuando vuelves, llamas mientras desembarcas (aunque ellos ya saben el vuelo y la hora de llegada) y te devuelven el coche en la puerta de salida. Pagas (se paga al volver y se puede con tarjeta), te montas y de vuelta a casa.
En Sevilla, en viajes anteriores, hemos hecho uso del Parking de Lavacolla.
Pero en este último viaje observamos que el precio del Parking de Larga Estancia del aeropuerto de Málaga tenía precios muy competitivos, así que decidimos dejarlo ahí. Desde el parking hay un servicio de transporte gratuito a la terminal cada 5 min y a la vuelta también. Funcionó a la perfección. 48 euros por 26 días de Parking es un precio muy competitivo.
En cuanto al coche de alquiler, mi opinión es no escatimar en gastos. Conozco gente con malísimas experiencias en esto del alquiler. Conociendo las carreteras secundarias e, incluso, principales de Gran Bretaña y, sobre todo, de Irlanda, yo me aseguraría de alquilar un coche con una compañía de confianza y, si es posible y te lo puedes permitir, con seguro a todo riesgo sin franquicia. Este seguro, no obstante, no cubre los daños ocasionados por el uso indebido del vehículo, tales como: neumáticos, cristales, interior, la pérdida o daño de las llaves y el mal uso durante el repostaje de la gasolina. Como os ocurra algo de esto, preparad el bolsillo, porque os aplicarán un coste mucho más alto de lo que le pueda costar a uno en circunstancias normales. Y os puedo asegurar que, aunque por suerte a mí no me ha ocurrido, es muy muy fácil dar un llantazo con el arcen en una carretera estrecha, dar un golpe al retrovisor en un mal giro, etc. Ni os cuento si no lleváis el seguro. En un apartado especialmente dedicado a ello os hablaré de la conducción en Irlanda.
En fin, que después de mucho preguntar y mirar, decidimos alquilar con Hertz con la mediación de nuestra amiga Pilar, de Plan Viajero. En alguna otra ocasión también hemos alquilado con Hertz, por teléfono. Preguntad bien porque muchas veces hay ofertas que no se ven en internet, como cuando me encontré con un buen descuento por pagar con tarjeta.
Bueno, pues alquilamos un automóvil del grupo C de 5 plazas y amplio maletero, tipo Opel Astra (siempre te ponen un modelo de ejemplo). Reconozco que en anteriores alquileres he tenido mucha suerte. El coche que te dan depende de la disponibilidad en el momento que llegas al aeropuerto. Hace dos años en Londres, y no es el primer caso que oigo, sólo les quedaban coches automáticos. Si lo alquilas en origen, un coche automático cuesta el doble que uno normal, pero si te lo ofrecen porque no tienen otro disponible, te lo dan al mismo precio. Hay quien prefiere un automático para conducir por la izquierda. Si me preguntáis qué prefiero yo... uno manual. En cuestión de 15 minutos, a poco que seas un conductor medianamente hábil, te haces con la conducción y con el cambio de marchas con la mano izquierda. De verdad, es increíble cómo se adapta la mente humana a este tipo de situaciones. Ya os contaré más adelante.
Sólo tuvimos un "pequeño problema": el C3 de Citröen también está en el grupo C. Así que cuando llegamos al aeropuerto de Knock y fuimos a recoger nuestro coche, nos encontramos con esta pequeña joya a nuestra disposición. Tengo un Picasso, me encantan los Citröen, pero la verdad es que nos costó meter las maletas. Pero bueno, pudimos. Y la verdad es que después nos alegramos de no tener un coche mucho más grande.
Y os preguntaréis por lo más importante: ¿precio? Muuuuuyyyy caro. Mucho. Pero en todas las compañías de alquiler. Miré todas las disponibles, y no había diferencias notables. Me decanté por la fiabilidad de Hertz por mi experiencia. 950 euros por 21 días (lo dejamos en Dublín, no nos hacía falta). Aproximadamente 48 euros al día. Visto así no parece tanto, pero en este caso fue uno de los mayores gastos del viaje. Lo que sí os digo es que sin coche no vais a ninguna parte. En el Reino Unido, el tren llega a casi todas partes, pero os quedaréis sin ver lo mejor. En Irlanda, directamente, no podréis ir a ninguna parte si no vais en coche. Estoy convencido de que las empresas de alquiler saben que el coche es esencial y se aprovechan. Pero no queda otra.
Invertid en ello. El éxito del viaje depende en gran parte del coche.

CIRCULAR POR IRLANDA

Os hablaré aquí de dos cuestiones diferentes: circular por la izquierda y circular por Irlanda.
Ya os he comentado en la entrada anterior que cuando se alquila un coche en Gran Bretaña o Irlanda, existe una cierta probabilidad de que, aunque hayáis alquilado uno manual, os ofrezcan uno automático por el mismo precio. No sé cuál puede ser el motivo, pero suele ocurrir. Os puede parecer una suerte, pero mi experiencia me dice lo contrario. El control sobre un coche automático no siempre lo tiene el conductor, y por estas carreteras lo mejor es tenerlo. Nunca llegué a acostumbrarme al pedal del freno, y en más de una ocasión he estado a punto de provocar una lesión cervical a los ocupantes del coche. Es el error más común en la conducción de un automático: se te olvida que no hay embrague y, cuando vas a detenerte en un semáforo, stop, giro, etc, pisas el pedal del freno (que es el doble de largo que el normal) pensando que pisas el embrague para poner punto muerto y con la misma fuerza que los haces en tu coche, o sea, a fondo, dando un frenazo en seco que deja a todo el mundo con el cuello roto.
 Por lo demás, llevar un automático o un manual es indiferente. Ambos comparten los problemas que supone conducir por la izquierda: codazos a la ventanilla buscando la palanca de cambio, mirar donde no hay espejo retrovisor, pegarse en exceso al arcén izquierdo, etc. Hay algunas circunstancias a las que se hace necesario prestar especial atención. En primer lugar, los espejos retrovisores. No es raro darles algún golpe o roce por no medir bien las distancias al ir conduciendo en el lado opuesto al habitual. También es habitual, en carreteras no señalizadas, girar a la izquierda y colocarse a la derecha, como si estuviéramos conduciendo en España, situación de riesgo si viene algún vehículo en sentido contrario. Y, como no, ese monumento nacional llamado rotonda, presente a lo largo y ancho de toda la geografía. A mí no me ha ocurrido nunca, pero me dicen que más de uno se ha metido a derechas y ha provocado más de un altercado circulatorio.
Mi consejo es el siguiente: navegador para el coche, prioridad número uno si vamos a conducir por la izquierda. Es el mejor dinero que invertí hace ya tiempo, solo he tenido que actualizarlo. 25 euros, app de Navigón para las Islas Británicas (Reino Unido y Republica de Irlanda) para el iPhone.
Y un soporte para el móvil (yo llevo uno del chino). Todas las empresas de alquiler te ofrecen uno con unos precios desorbitados. Insisto, esos 25 euros son la mejor inversión que podría haber hecho. Y no sólo porque me indicó a la perfección cómo llegar a sitios que no conocía, para eso ya existen los mapas de carreteras. Para mí lo más útil es que te va anticipando los giros y te evita más de un susto en cruces y rotondas.
Por último, y para que no todo sea tan estresante, os diré que conducir un coche manual por la izquierda no es nada complicado. Si eres un conductor o conductora más o menos hábil y no tienes especiales dificultades cuando conduces por España, te aseguro que no tardarás más de una hora en acostumbrarte al manejo del coche. A mí me lo decían y no lo creía, hasta que lo comprobé por mí mismo. Hablo de conducir sin problema, no de conducir en modo rally, es decir, cambiar de marcha con la izquierda, embragar, etc. Es más, no cambiaría un manual por un automático, me siento mucho más seguro. Lo que no haría, a no ser que fuera irremediable, es conducir con un coche con el volante a la izquierda. Considero que es mucho más arriesgado, ya que la visión de la carretera no es la misma, es mucho más reducida.
A todo lo dicho anteriormente, añadiré unas palabras sobre lo que supone conducir por Irlanda en particular (y podría hacerse extensivo a las zonas rurales de Gran Bretaña). Paciencia. Mucha paciencia. Comprobaréis que Irlanda se parece mucho a España en muchas cuestiones. En esto de las infraestructuras viarias, afortunadamente, me da la impresión de que estamos algo mejor, por no decir bastante.
En Irlanda hay cinco autovías que salen desde Dublín hacia Belfast (norte), Galway (oeste), Limerick (centro), Cork (sur) y Waterford (sureste), y algún que otro tramo por terminar. Pero si realmente quieres ver Irlanda, vas a pisar pocas autovías. La mayor parte de las carreteras son de las que llamaríamos secundarias (algunas llegarían a nacionales).
De hecho la carretera por la que seguramente acabes haciendo más kilómetros es la "Wild Atlantic Way", la carretera del salvaje Atlántico, la carretera costera más larga del mundo, dicen, que oficialmente une en ambos sentidos (norte-sur) las ciudades de Cork y Derry a lo largo de todo el litoral irlandés. La encontraréis señalizada así.
Todas las visitas de interés turístico que haya a lo largo de la carretera aparecerán con el mismo símbolo representativo de la ruta, y si estáis en un cruce, la indicación será de S (sur) o N (norte).
La conducción por Irlanda es lenta, muy lenta. La única excepción son las autovías. Y no es lenta por los límites de velocidad legalmente establecidos (120 autovía, 100 nacional, 50 travesías) sino porque la carretera y las circunstancias te hacen ir lento. Como ejemplo os diré que lo que tardábamos de media en ir de Clifden a Galway por la N59, nacional, 75 km. era 90 minutos. Camiones, tractores y pocos tramos por donde adelantar. Esto era una nacional. Es más. Cuando aterrizamos en Knock y recogimos nuestro coche de Hertz, el encargado nos preguntó dónde íbamos. Yo ya tenía preparada la ruta, pero este señor, muy amablemente, me dijo que para que fuera más seguro diera un pequeño rodeo por Galway, evitando carreteras secundarias. Llovía a cántaros, el peor día de los 26 que estuvimos. Pensé que si este señor nos lo aconsejaba, sería por algo. 40 km más tampoco era para tanto. Y tardamos tres horas (150 km). Si lo veo otra vez, se lo recordaré.

Pues bien, éste es el panorama habitual. Las carreteras que nos llevan a los lugares más hermosos de Irlanda son muy secundarias. Y estrechas, muy estrechas. Fijaros en un detalle. Muchas de estas carreteras, en la montaña o la campiña, entre pequeños pueblos, tienen ensanches a derecha o izquierda cada cierta distancia. ¿El motivo? No caben dos coches. En más de una ocasión he tenido que dar marcha atrás hasta poder esconderme y dejar paso. A veces la situación es un poco estresante, pero la gente es muy comprensiva. No me han hecho un mal gesto nunca. Cierto es que yo he correspondido siempre con un gesto de agradecimiento a quien te cede el paso. Lo hacen todos. Una cosa que los españoles deberíamos aprender. Además ves que esto de dar marcha atrás es una costumbre más de Irlanda, así que no te queda otra. Paciencia. Y cuidado con los retrovisores.

LA COMPRA DIARIA

Uno de los mayores gastos en un viaje como éste es el de la compra diaria. La experiencia me ha demostrado que vivir en el Reino Unido, haciendo vida más o menos diaria en casa, desayunando y almorzando o cenando en casa buena parte de los días que dure el viaje, es bastante más barato de lo que os podáis imaginar. En Irlanda me resultó parecido, pero es cierto que, al ser un país que económicamente está algunos escalones por debajo, uno espera que la cesta de la compra sea más barata.
En general, comprar en un supermercado es una experiencia muy parecida a la que vivimos cada sábado en España. Los productos son muy parecidos y el precio también. Veámoslo en detalle.
Hacer la compra en Irlanda reporta algunas ventajas a las que todavía no nos hemos acostumbrado en España. Para mí, la más llamativa, la absoluta libertad de horario de apertura. Una muestra; como llegábamos un sábado por la tarde noche a Clifden, una pequeña localidad de costa de unos 2600 habitantes, me preocupaba encontrar algún sitio donde poder comprar lo básico: leche, pan, azúcar, zumo, etc. Busqué desde España y comprobé que había un Aldi a la entrada del pueblo y que el horario nos venía bien. Sin embargo, al llegar, nos encontramos con un supermercado puerta con puerta con nuestro apartamento. Supervalu, una cadena irlandesa.
Pronto descubriríamos que nos haríamos clientes habituales. Abre a diario, 365 días al año, de 8.30 a 21.00. Hicimos nuestra compra con toda tranquilidad y pudimos permitirnos el lujo de olvidarnos de alguna cosa, ya que abría por la mañana del domingo siguiente.
Algo parecido nos ocurrió en Killarney, población turística de unos 13.000 habitantes. Encontramos Aldi, Lidl, Supervalu, etc. y, por si esto fuera poco, un Tesco (cadena británica) abierto 24 horas, los 365 días del año. Este horario, sin duda, a los que vivimos en ciudades "pequeñas" como Córdoba, con 325.000 habitantes, nos deja completamente anonadados.
En resumidas cuentas, no os preocupéis por llenar el frigorífico, a no ser que os alojéis en mitad del campo, en cuyo caso necesitaréis el coche para poder comprar en cualquier núcleo poblado más cercano.
 
En cuanto a qué comprar, yo soy de la opinión de "dejarme llevar". Sin caer en lo exótico, me gusta probar todo lo autóctono. En Supervalu concretamente, había varias ofertas diarias de comida tradicional ya preparada, baratísima: pastel de carne, hamburguesas de "angus", pasta, etc. Atentos a la carne. Es de muy buena calidad y a buen precio. La ternera está de maravilla, pero el cerdo no se queda atrás. De vez en cuando cogíamos alguno de estos preparados para meter al horno, bastante naturales y de buena calidad. Otros días hacíamos vida más o menos española: pollo, arroz, tortilla, pasta, etc. Buscábamos algo rápido y del gusto de los niños. Todo lo que os podáis imaginar que necesitais está en cualquier supermercado, incluido el Aceite de Oliva. Me sorprendió gratamente ver que en los super irlandeses hay tanto aceite español como italiano, no como en Gran Bretaña, donde predomina el italiano (aunque probablemente sea español). Es caro, muy caro, pero no desorbitado. Se puede uno permitir una botella de aceite virgen extra para ensaladas y alguna otra cosa.
La leche y la mantequilla. Este es el país de la mantequilla (hay un museo en Cork, cuya visita os recomiendo si pasáis por allí, ya lo comentaré más adelante). Es sencillamente espectacular. El pan no se queda atrás. Hay de todos los tipos y tamaños, de molde, semillas, etc. Y nos encantó uno en particular, típico del país: el Brown Bread. Acompaña a platos salados, siempre con mantequilla. Desde que volvimos ya lo he hecho en casa varias veces, porque además de estar buenísimo es muy fácil de hacer. Así que ya tenéis un buen desayuno con productos de calidad y muy baratos. La leche merece mención aparte. Al igual que en Gran Bretaña, os tendréis que olvidar de la leche en brick. La leche que se consume es "fresca", la encontráis en refrigeración y su fecha de consumo es mucho más reducida (con todas las garantías modernas, por supuesto). Creo que es una cuestión cultural. Es el tipo de leche al que están acostumbrados y la tienen en superabundancia. Se vende en botellas de plástico que habitualmente tienen la forma que veis en la foto superior. Su sabor es ligeramente más fuerte que la leche que consumimos aquí. A mis hijos les cuesta un poco al principio, pero se acostumbran.
Fruta hay de todo tipo. En general, y de media, os saldrá a un precio parecido al de aquí, y os daréis cuenta de que la mayoría es española o sudamericana, pero también hay productos locales que merece la pena probar. La verdura es otro cantar. También la hay española, pero los productos de la zona suelen ser muy buenos y muy variados.
Olvidaros del pescado. No quiere decir que no podáis comprarlo, es que no suele haber gran cosa. Sí que hay, según la zona a la que vayáis buen marisco y ahumado (salmón o caballa).
Y para terminar, os recuerdo que este es el país de la cerveza negra (stout). En los supermercados hay una enorme variedad de cervezas, negras, ale y lager. La que bebe la inmensa mayoría de irlandeses es la Smithwick's (pronunciad /smidics/) y, por supuesto la Guinness, pero en cualquier pub encontraréis otras cervezas producidas a nivel local en pequeñas destilerías, como por ejemplo la Killarney. Ya os hablaré de la visita que hicimos a la fábrica y la cata que hicimos. Tienen una stout maravillosa y, claro, si les hablas de la Guinness, te mirarán de mala manera. Ahora están de moda las Pale Ale y las IPA (Indian Pale Ale). Haré lo posible por explicar algo de ellas más adelante.

Para terminar, os recomiendo echar un vistazo a los "wine corners" que hay en todos los supermercados por pequeños que sean. El vino medianamente bueno no baja de los 12 euros, aunque suele haber ofertas de 6 euros. Por menos precio no existen. Lo que a mí me resulta fantástico, tanto en Irlanda como en el Reino Unido, es que haya vinos de todo el mundo en cualquier supermercado. Italianos, franceses, chilenos, argentinos, sudafricanos, de Australia, de California, alemanes, y por supuesto, españoles. Merece la pena probarlos.

EL TELÉFONO

Hace unos años, no tantos como parece, podíamos viajar sin teléfono móvil. Era tan sencillo como comprar una tarjeta de teléfono para las cabinas y poder llamar a buen precio a nuestra familia en España. Más adelante, empezamos a llevarnos el portátil, por aquello de descargar las fotos y poder navegar por Internet con la wifi del alojamiento, si es que había, que tampoco era muy normal. Desde hace ya unos años se hace imprescindible el uso del móvil, pero lo de las tarifas en el extranjero era un problema. Yo hace tiempo descubrí que lo mejor es adquirir una tarjeta prepago "pay-as-you-go" de cualquier operador móvil del país al que voy. Se supone que el roaming en datos no existirá a partir del año 2017, pero por si acaso, os contaré mi experiencia. 
Mirad por internet las ofertas de los operadores móviles locales. En mi caso, me pareció que la más competitiva para el tiempo que iba a estar en Irlanda (hice lo mismo en UK) era la tarjeta de prepago de Tesco Mobile (sí, algo parecido a lo del Carrefour). Además tienen buena fama en cobertura, y doy fe. Las operadoras no pueden mandarte la tarjeta al extranjero, con lo cual la única solución es esperar a llegar a Irlanda y comprarla en cualquier supermercado de Tesco. O no. A mí me la enviaron por EBay dos semanas antes (las compras por 10€ ya activadas, bueno, alguien las compra por ti y te la manda). Los 10 euros que me costó fueron por la "gestión" que el que la vende hace por ti, con lo que la tienes disponible nada más bajar del avión. Y eso es una ventaja, os lo aseguro. Si la compras allí, no cuesta nada, sólo la recarga que tienes que hacer para acogerte a una tarifa. Aseguraos de que tengáis el móvil liberado, y consultad con la página del operador irlandés por si tenéis que hacer algún cambio en la configuración.
En mi caso, utilicé un "Once off bundle" de una SIM "Prepay" de prepago. Te dan la SIM, te abres una cuenta en Tesco Mobile Irlanda, recargas 15 euros desde tu tarjeta de crédito y, a partir de ahí, tu SIM queda activada para hacer y recibir llamadas de forma gratuita dentro de la República de Irlanda y recibir SMS. Esto es por activar y recargar 15 euros. Pero además, estos 15 euros quedan disponibles para que te acojas a uno de los paquetes que contrates. Dependiendo del paquete que compres, tendrás más o menos datos de internet móvil, llamadas o mensajes. Los paquetes son los llamados "add-ons". Si el paquete cuesta 10 euros al mes, que fue mi caso, lo activas y te quedan 5 euros de los 15 iniciales para llamadas. Las llamadas a España, en concreto, eran muy baratas, con lo que me pude permitir ese lujo. Además, como llevábamos más móviles, compramos otra tarjeta para nuestra amiga acompañante, con lo cual estábamos en contacto permanente, siendo, además, las llamadas gratis entre nosotros.
 
 
 
 
 
 
 
 
El paquete que yo contraté fue el de 10 euros, con el que pude disfrutar de 5 Gb de datos en 3G, y me sobraron 5 euros para llamar a España (si te hace falta más, subes (top up) la cantidad de euros que quieras a tu cuenta de Tesco). Una barbaridad para un mes, teniendo en cuenta que encontraréis multitud de puntos wifi por todas partes, incluidos vuestros alojamientos.
Ah! Cuando transcurren 30 días, se acabó. No recargues y punto. Yo volví a Dublín unos meses después, le pusé la misma SIM al móvil, recargué y pude utilizar el móvil otra vez.