CIRCULAR POR IRLANDA

Os hablaré aquí de dos cuestiones diferentes: circular por la izquierda y circular por Irlanda.
Ya os he comentado en la entrada anterior que cuando se alquila un coche en Gran Bretaña o Irlanda, existe una cierta probabilidad de que, aunque hayáis alquilado uno manual, os ofrezcan uno automático por el mismo precio. No sé cuál puede ser el motivo, pero suele ocurrir. Os puede parecer una suerte, pero mi experiencia me dice lo contrario. El control sobre un coche automático no siempre lo tiene el conductor, y por estas carreteras lo mejor es tenerlo. Nunca llegué a acostumbrarme al pedal del freno, y en más de una ocasión he estado a punto de provocar una lesión cervical a los ocupantes del coche. Es el error más común en la conducción de un automático: se te olvida que no hay embrague y, cuando vas a detenerte en un semáforo, stop, giro, etc, pisas el pedal del freno (que es el doble de largo que el normal) pensando que pisas el embrague para poner punto muerto y con la misma fuerza que los haces en tu coche, o sea, a fondo, dando un frenazo en seco que deja a todo el mundo con el cuello roto.
 Por lo demás, llevar un automático o un manual es indiferente. Ambos comparten los problemas que supone conducir por la izquierda: codazos a la ventanilla buscando la palanca de cambio, mirar donde no hay espejo retrovisor, pegarse en exceso al arcén izquierdo, etc. Hay algunas circunstancias a las que se hace necesario prestar especial atención. En primer lugar, los espejos retrovisores. No es raro darles algún golpe o roce por no medir bien las distancias al ir conduciendo en el lado opuesto al habitual. También es habitual, en carreteras no señalizadas, girar a la izquierda y colocarse a la derecha, como si estuviéramos conduciendo en España, situación de riesgo si viene algún vehículo en sentido contrario. Y, como no, ese monumento nacional llamado rotonda, presente a lo largo y ancho de toda la geografía. A mí no me ha ocurrido nunca, pero me dicen que más de uno se ha metido a derechas y ha provocado más de un altercado circulatorio.
Mi consejo es el siguiente: navegador para el coche, prioridad número uno si vamos a conducir por la izquierda. Es el mejor dinero que invertí hace ya tiempo, solo he tenido que actualizarlo. 25 euros, app de Navigón para las Islas Británicas (Reino Unido y Republica de Irlanda) para el iPhone.
Y un soporte para el móvil (yo llevo uno del chino). Todas las empresas de alquiler te ofrecen uno con unos precios desorbitados. Insisto, esos 25 euros son la mejor inversión que podría haber hecho. Y no sólo porque me indicó a la perfección cómo llegar a sitios que no conocía, para eso ya existen los mapas de carreteras. Para mí lo más útil es que te va anticipando los giros y te evita más de un susto en cruces y rotondas.
Por último, y para que no todo sea tan estresante, os diré que conducir un coche manual por la izquierda no es nada complicado. Si eres un conductor o conductora más o menos hábil y no tienes especiales dificultades cuando conduces por España, te aseguro que no tardarás más de una hora en acostumbrarte al manejo del coche. A mí me lo decían y no lo creía, hasta que lo comprobé por mí mismo. Hablo de conducir sin problema, no de conducir en modo rally, es decir, cambiar de marcha con la izquierda, embragar, etc. Es más, no cambiaría un manual por un automático, me siento mucho más seguro. Lo que no haría, a no ser que fuera irremediable, es conducir con un coche con el volante a la izquierda. Considero que es mucho más arriesgado, ya que la visión de la carretera no es la misma, es mucho más reducida.
A todo lo dicho anteriormente, añadiré unas palabras sobre lo que supone conducir por Irlanda en particular (y podría hacerse extensivo a las zonas rurales de Gran Bretaña). Paciencia. Mucha paciencia. Comprobaréis que Irlanda se parece mucho a España en muchas cuestiones. En esto de las infraestructuras viarias, afortunadamente, me da la impresión de que estamos algo mejor, por no decir bastante.
En Irlanda hay cinco autovías que salen desde Dublín hacia Belfast (norte), Galway (oeste), Limerick (centro), Cork (sur) y Waterford (sureste), y algún que otro tramo por terminar. Pero si realmente quieres ver Irlanda, vas a pisar pocas autovías. La mayor parte de las carreteras son de las que llamaríamos secundarias (algunas llegarían a nacionales).
De hecho la carretera por la que seguramente acabes haciendo más kilómetros es la "Wild Atlantic Way", la carretera del salvaje Atlántico, la carretera costera más larga del mundo, dicen, que oficialmente une en ambos sentidos (norte-sur) las ciudades de Cork y Derry a lo largo de todo el litoral irlandés. La encontraréis señalizada así.
Todas las visitas de interés turístico que haya a lo largo de la carretera aparecerán con el mismo símbolo representativo de la ruta, y si estáis en un cruce, la indicación será de S (sur) o N (norte).
La conducción por Irlanda es lenta, muy lenta. La única excepción son las autovías. Y no es lenta por los límites de velocidad legalmente establecidos (120 autovía, 100 nacional, 50 travesías) sino porque la carretera y las circunstancias te hacen ir lento. Como ejemplo os diré que lo que tardábamos de media en ir de Clifden a Galway por la N59, nacional, 75 km. era 90 minutos. Camiones, tractores y pocos tramos por donde adelantar. Esto era una nacional. Es más. Cuando aterrizamos en Knock y recogimos nuestro coche de Hertz, el encargado nos preguntó dónde íbamos. Yo ya tenía preparada la ruta, pero este señor, muy amablemente, me dijo que para que fuera más seguro diera un pequeño rodeo por Galway, evitando carreteras secundarias. Llovía a cántaros, el peor día de los 26 que estuvimos. Pensé que si este señor nos lo aconsejaba, sería por algo. 40 km más tampoco era para tanto. Y tardamos tres horas (150 km). Si lo veo otra vez, se lo recordaré.

Pues bien, éste es el panorama habitual. Las carreteras que nos llevan a los lugares más hermosos de Irlanda son muy secundarias. Y estrechas, muy estrechas. Fijaros en un detalle. Muchas de estas carreteras, en la montaña o la campiña, entre pequeños pueblos, tienen ensanches a derecha o izquierda cada cierta distancia. ¿El motivo? No caben dos coches. En más de una ocasión he tenido que dar marcha atrás hasta poder esconderme y dejar paso. A veces la situación es un poco estresante, pero la gente es muy comprensiva. No me han hecho un mal gesto nunca. Cierto es que yo he correspondido siempre con un gesto de agradecimiento a quien te cede el paso. Lo hacen todos. Una cosa que los españoles deberíamos aprender. Además ves que esto de dar marcha atrás es una costumbre más de Irlanda, así que no te queda otra. Paciencia. Y cuidado con los retrovisores.

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