AUTOMÓVIL

Hay dos automóviles de los que hablar en este apartado: el propio y el alquilado.
Como donde vivimos, Córdoba, no hay aeropuerto con vuelos a Irlanda (ni aeropuerto con vuelos), en cada viaje nos surge la duda de cómo trasladarnos desde nuestra ciudad hasta el aeropuerto. El precio del tren hasta Madrid, que es donde hay más vuelos y más baratos, hace que acabemos pagando un vuelo más caro en un aeropuerto más cercano, compensando esto con el hecho de viajar en nuestro propio coche. Así ahorramos un dinerillo y además aumenta la posibilidad de encontrar vuelos a horas en las que no hay tren, a la ida o a la vuelta.
Hace unos años, el parking cubierto de AENA salía por un ojo de la cara, por lo que recurríamos a empresas que te recogen el coche en el aeropuerto, cuando vas a salir, y te lo devuelven cuando vuelves del viaje. Suelen ser empresas que aparcan el coche en recintos propios a las afueras de las ciudades. Es muy cómodo porque tú mismo te llevas a la terminal de salidas, un señor muy amable recoge tu coche cuando has sacado las maletas, viajas y, cuando vuelves, llamas mientras desembarcas (aunque ellos ya saben el vuelo y la hora de llegada) y te devuelven el coche en la puerta de salida. Pagas (se paga al volver y se puede con tarjeta), te montas y de vuelta a casa.
En Sevilla, en viajes anteriores, hemos hecho uso del Parking de Lavacolla.
Pero en este último viaje observamos que el precio del Parking de Larga Estancia del aeropuerto de Málaga tenía precios muy competitivos, así que decidimos dejarlo ahí. Desde el parking hay un servicio de transporte gratuito a la terminal cada 5 min y a la vuelta también. Funcionó a la perfección. 48 euros por 26 días de Parking es un precio muy competitivo.
En cuanto al coche de alquiler, mi opinión es no escatimar en gastos. Conozco gente con malísimas experiencias en esto del alquiler. Conociendo las carreteras secundarias e, incluso, principales de Gran Bretaña y, sobre todo, de Irlanda, yo me aseguraría de alquilar un coche con una compañía de confianza y, si es posible y te lo puedes permitir, con seguro a todo riesgo sin franquicia. Este seguro, no obstante, no cubre los daños ocasionados por el uso indebido del vehículo, tales como: neumáticos, cristales, interior, la pérdida o daño de las llaves y el mal uso durante el repostaje de la gasolina. Como os ocurra algo de esto, preparad el bolsillo, porque os aplicarán un coste mucho más alto de lo que le pueda costar a uno en circunstancias normales. Y os puedo asegurar que, aunque por suerte a mí no me ha ocurrido, es muy muy fácil dar un llantazo con el arcen en una carretera estrecha, dar un golpe al retrovisor en un mal giro, etc. Ni os cuento si no lleváis el seguro. En un apartado especialmente dedicado a ello os hablaré de la conducción en Irlanda.
En fin, que después de mucho preguntar y mirar, decidimos alquilar con Hertz con la mediación de nuestra amiga Pilar, de Plan Viajero. En alguna otra ocasión también hemos alquilado con Hertz, por teléfono. Preguntad bien porque muchas veces hay ofertas que no se ven en internet, como cuando me encontré con un buen descuento por pagar con tarjeta.
Bueno, pues alquilamos un automóvil del grupo C de 5 plazas y amplio maletero, tipo Opel Astra (siempre te ponen un modelo de ejemplo). Reconozco que en anteriores alquileres he tenido mucha suerte. El coche que te dan depende de la disponibilidad en el momento que llegas al aeropuerto. Hace dos años en Londres, y no es el primer caso que oigo, sólo les quedaban coches automáticos. Si lo alquilas en origen, un coche automático cuesta el doble que uno normal, pero si te lo ofrecen porque no tienen otro disponible, te lo dan al mismo precio. Hay quien prefiere un automático para conducir por la izquierda. Si me preguntáis qué prefiero yo... uno manual. En cuestión de 15 minutos, a poco que seas un conductor medianamente hábil, te haces con la conducción y con el cambio de marchas con la mano izquierda. De verdad, es increíble cómo se adapta la mente humana a este tipo de situaciones. Ya os contaré más adelante.
Sólo tuvimos un "pequeño problema": el C3 de Citröen también está en el grupo C. Así que cuando llegamos al aeropuerto de Knock y fuimos a recoger nuestro coche, nos encontramos con esta pequeña joya a nuestra disposición. Tengo un Picasso, me encantan los Citröen, pero la verdad es que nos costó meter las maletas. Pero bueno, pudimos. Y la verdad es que después nos alegramos de no tener un coche mucho más grande.
Y os preguntaréis por lo más importante: ¿precio? Muuuuuyyyy caro. Mucho. Pero en todas las compañías de alquiler. Miré todas las disponibles, y no había diferencias notables. Me decanté por la fiabilidad de Hertz por mi experiencia. 950 euros por 21 días (lo dejamos en Dublín, no nos hacía falta). Aproximadamente 48 euros al día. Visto así no parece tanto, pero en este caso fue uno de los mayores gastos del viaje. Lo que sí os digo es que sin coche no vais a ninguna parte. En el Reino Unido, el tren llega a casi todas partes, pero os quedaréis sin ver lo mejor. En Irlanda, directamente, no podréis ir a ninguna parte si no vais en coche. Estoy convencido de que las empresas de alquiler saben que el coche es esencial y se aprovechan. Pero no queda otra.
Invertid en ello. El éxito del viaje depende en gran parte del coche.

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